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COVID-19

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa ocasionada por el SARS-CoV-2, el nuevo tipo de coronavirus descubierto. El brote, surgido en Wuhan (China) a finales de 2019, se ha propagado con gran velocidad por todo el mundo y ha perturbado profundamente una serie de actividades fundamentales de las que todos dependemos, como los sistemas agrícolas y alimentarios. Así, ha puesto en peligro a todos aquellos cuyo sustento depende de esas actividades.

La pandemia del coronavirus es una emergencia mundial que afecta a todos los países y requiere la adopción de medidas inmediatas y sostenidas a nivel internacional. Si bien nuestra principal prioridad radica en mitigar las terribles repercusiones económicas y humanas sufridas en todo el mundo, también nos preocupan profundamente los problemas subyacentes que plantea esta emergencia, en especial para quienes se encuentran en mayor riesgo de sufrir consecuencias graves, esto es, los ancianos, los hogares pobres, las personas subalimentadas y quienes viven en zonas rurales remotas sin acceso a servicios ni asistencia. Esas dificultades agudizan los riesgos de la actual pandemia y no se deben pasar por alto.

Unos 736 millones de personas viven actualmente en situación de extrema pobreza, una de las causas fundamentales de múltiples desafíos a nivel mundial, desde los problemas de salud hasta el malestar social o la migración. Mientras tanto, el hambre ya iba en aumento durante varios años antes de la pandemia, devastando las vidas de 811 millones de personas, no solo arrebatando su futuro, sino que también debilitando su inmunidad y su salud; una combinación que, en el contexto de la crisis en curso, resulta más peligrosa que nunca. La inseguridad alimentaria y la pobreza son más acuciantes entre los grupos marginados de las zonas rurales, en particular las mujeres y los jóvenes.

Hay informes preocupantes sobre el impacto que tendrá la COVID-19 entre las poblaciones rurales, donde la pobreza, la subalimentación y la falta de acceso a la atención sanitaria básica hacen que la población resulte especialmente vulnerable Dado que nuestra labor se centra en los más pobres entre los pobres, tememos que el impacto de la COVID-19 en nuestro grupo de beneficiarios sea especialmente pronunciado.

Las crisis a corto plazo pueden dar lugar a problemas, deficiencias, falta de inversiones y vulnerabilidades a largo plazo.

La propagación de la enfermedad puede resultar devastadora para las comunidades pobres del medio rural y los pequeños productores de alimentos, que ya se enfrentan a desafíos como la escasa resiliencia, la nutrición deficiente y el acceso limitado a los recursos y los servicios. Muchos países dependen de esas comunidades para mantener la seguridad alimentaria a nivel nacional. No obstante, la pandemia y las perturbaciones conexas en el comercio, los viajes y los mercados podrían limitar la producción y la disponibilidad de los alimentos.

Nos han informado reiteradamente de que se han producido interrupciones en las cadenas de suministros, que han afectado a la producción agrícola en algunos de nuestros países beneficiarios. No obstante, los pequeños agricultores, con el apoyo del FIDA y de los gobiernos, están demostrando ser actores clave para garantizar el acceso de las poblaciones locales a los alimentos en medio de las interrupciones que están sufriendo los sistemas alimentarios. En líneas más generales, se prevé que la crisis tendrá repercusiones profundas en la economía mundial, lo que afectará sin duda a los pequeños productores de las zonas rurales a una escala mucho mayor.

La mitigación de los efectos del brote implica prestar apoyo directo a las poblaciones que más lo necesitan.

En torno al 63 % de las personas más pobres del mundo trabajan en la agricultura, la gran mayoría en pequeñas explotaciones agrícolas. La mayor parte de las personas más pobres, hambrientas y marginadas viven en zonas rurales, y ahí es donde la comunidad de desarrollo debe centrar sus iniciativas a medio y largo plazo.

Ideas principales

  • La COVID-19 es una pandemia mundial que está teniendo efectos tangibles en el sector agrícola.
  • Además de sus posibles efectos en la salud de las personas, la COVID-19 amenaza con afectar gravemente los medios de vida de los agricultores pobres del medio rural, que dependen de la agricultura.
  • Dado que nuestra labor se centra en los más pobres entre los pobres, tememos que el impacto de la COVID-19 en nuestro grupo de beneficiarios sea especialmente pronunciado.
  • Las inversiones en los programas agrícolas rurales pueden contribuir a reforzar la autosuficiencia de las personas, mitigar el impacto de los fenómenos graves, garantizar una seguridad y unos sistemas alimentarios más sostenibles y mejorar la resiliencia en los Estados en situaciones de fragilidad. 
  • El crecimiento económico en la agricultura es entre dos y tres veces más eficaz para reducir la pobreza y la inseguridad alimentaria que el crecimiento en otros sectores. Las inversiones en la agricultura en pequeña escala pueden ayudar a reactivar la producción alimentaria y crear empleos tras una crisis, así como a facilitar la recuperación de las comunidades rurales.

Para obtener información actualizada sobre la enfermedad por el nuevo coronavirus (COVID-19), remítase a la Organización Mundial de la Salud.

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Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre

Dada la magnitud del reto que supone esta crisis, en abril de 2021 el FIDA puso en marcha un Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre de donantes múltiples (RPSF en sus siglas en inglés) en respuesta a la COVID-19. Esta iniciativa se ajusta al marco de respuesta socioeconómica a la COVID-19 de las Naciones Unidas y complementa los esfuerzos más amplios de respuesta del FIDA en relación con la COVID-19. Su objetivo es mejorar la capacidad de recuperación de los medios de vida rurales en el contexto de la crisis, asegurando un acceso oportuno a los insumos, la información, los mercados y la liquidez.

Etiquetas: COVID-19

Historias y noticias

Historias y noticias

Crear resiliencia en la región de Asia-Pacífico en tiempos de incertidumbre

abril 2022 - BLOG
En el momento en que la sombra de la COVID-19 se alejaba de muchas partes del mundo, han surgido nuevas crisis, que suponen un reto especialmente difícil para la población rural pobre de los países en desarrollo. Pero las mismas estrategias que ayudaron a los agricultores a hacer frente a la pandemia siguen siendo pertinentes hoy en día.

De la realidad virtual a las visitas virtuales sobre el terreno: El FIDA y la tecnología que utilizó para mantenerse conectado con las comunidades rurales durante la COVID-19

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Hace dos años, las restricciones de movilidad a cause de la COVID-19 nos separó físicamente a todos. Pero el uso creativo de la tecnología nos ayudó a mantenernos unidos. Hoy, mientras los gigantes de la tecnología prometen llevarnos a todos al metaverso, el FIDA explora las diferentes formas de usar la tecnología de vanguardia para ayudarnos a ver el mundo a través de los ojos de los demás.

En Gambia, el apoyo específico para enfrentar la COVID-19 ayuda a las pequeñas empresas a prosperar

marzo 2022 - RELATO
A principios de 2020, cuando las primeras oleadas de la COVID-19 se propagaban por todo el mundo, el FIDA puso en marcha el Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre de donantes múltiples (RPSF en sus siglas en inglés) como una iniciativa de múltiples asociados para la recuperación de la población rural de todo el mundo durante la pandemia. Con la ayuda del RPSF, muchos pudieron crear pequeñas empresas, que hoy sostienen las economías locales y fomentan la resiliencia.

La tecnología digital ayuda a las mujeres rurales en Guatemala a recuperarse del COVID

marzo 2022 - VÍDEO
Juana solía viajar hasta su lugar de trabajo en una zona rural en Guatemala, pero las restricciones impuestas por la COVID-19 le impidieron salir de casa. Pero gracias a un préstamo de la caja de ahorros local y al Mecanismo de Estímulo del FIDA para la Población Rural Pobre, Juana puso en marcha su propio negocio en casa.

Proyecto financiado por el FIDA desarrollará soluciones tecnológicas para ayudar a los pequeños agricultores a superar el impacto de la COVID-19 en América Latina y el Caribe

febrero 2022 - NOTICIAS
El FIDA lanzó hoy el proyecto Innovatech, que tiene como objetivo desarrollar soluciones digitales agrícolas (AgriTech) y financieras (FinTech) para facilitar el acceso de los pequeños agricultores al mercado y a servicios financieros y no financieros en Bolivia, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y México.

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